Apapacho: Cuando los Negocios Acarician el Alma 💙

Ilustración acuarela de dos mujeres abrazándose cálidamente, una con cabello negro y moño de lunares, otra con cabello magenta y turquesa, con un pequeño robot llamado Artie observando, rodeadas de flores, mariposas y corazones - representando el concepto mexicano de apapacho

Hace poco escuché a la psicóloga Silvia Olmedo hablar de una palabra que me hizo sonreír con el corazón: apapacho.

Esta palabra mexicana, muy mía, viene del náhuatl papatzoa — de pa (sobre) y patzoa (apretar suavemente) — y significa algo que no tiene traducción exacta en ningún otro idioma: acariciar con el alma.

Pero el apapacho es más que una caricia. Es una filosofía de vida: “No sé si puedo resolverlo, pero me importas y voy a intentar ayudarte.”

Más que empatía: una forma de ser

Eso es empatía social. Y sí, es muy mexicano. Pero también es profundamente humano.

Como diseñadora, creadora, trabajadora y empresaria mexicana viviendo en Quebec desde hace 18 años, he aprendido que esta filosofía trasciende fronteras. El apapacho no necesita pasaporte porque habla el idioma universal del cuidado genuino.

En mi trabajo, esta filosofía es intrínseca en cada interacción: con mi equipo, mis clientes y mis proveedores. No siempre tengo las respuestas, pero siempre puedo estar presente, escuchar y ayudar.

Cuando el apapacho se convierte en modelo de negocio

Cuando decidí crear AIngiency, no había forma de que el modelo fuera otro.

Mi modelo de negocio no podía NO tener impacto social, porque el apapacho — ese “me importas y voy a intentar ayudarte” — es mi filosofía como empresaria, no solo como persona.

Así nació nuestro modelo 1×1: por cada artista que paga por nuestros servicios, acompañamos a un artista emergente que no tiene los recursos para acceder a estas herramientas.

No es “escalable”. Es humano.

Seamos honestos: el modelo 1×1 no es escalable en el sentido tradicional. No es “eficiente” según los manuales de negocios.

Pero es profundamente humano.

Cada artista que acompañamos recibe atención real, personalizada, con impacto. Porque creemos que el éxito de un artista — especialmente los que cargan solos con todo — merece más que un tutorial genérico.

Merece un apapacho.

Un artista a la vez. Un apapacho a la vez.

En AIngiency no “atendemos clientes”. Acompañamos artistas.

Escuchamos sus historias. Entendemos sus miedos con la tecnología. Celebramos sus pequeñas victorias digitales. Y sobre todo, les recordamos que no están solos en este camino.

Porque al final, los negocios también pueden acariciar el alma.

Una filosofía para exportar

La psicóloga Silvia Olmedo da un consejo muy sabio al final de su reflexión sobre el apapacho: que esta forma de ser — este “me importas” genuino — es algo que debemos cultivar y proteger.

Y agregó: es una filosofía que los mexicanos deberían exportar al mundo entero. Porque en un mundo que premia la velocidad y la eficiencia, elegir el apapacho es un acto de rebeldía bondadosa.

Y esa rebeldía, créanme, es lo que hace la diferencia.

✨ ¿Conocías esta palabra?

¿Cómo practicas la empatía social en tu trabajo? Cuéntame en los comentarios.


Con amor y apapachos, AIngiency 💙


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